Payaso

Pierrot mi amado payaso images985451.jpg¿qué han hecho contigo?. En un cuarto de juegos, marchitas tu vida lleno de añoranzas. Diluye tu faz una eterna sonrisa, más tu corazón anegado en llanto está.

Es triste tu vivir cuando sólo eres el payaso que hace reír, donde un momento de gloria te hace revivir, para después, alojado en una silla tu existencia abatir.

De a ratos eres bueno, pero más allá de eso, mi amado payaso, nadie te quiere.

No eres bueno, quizás, como aquél trompetista de dulce melodía, que arrulla al bebé en la cuna o la maestra bailarina, que con gracia y belleza conmueve las almas humanas. Ni soñar en ser como el León de peluche, que con brutal rugido, ahuyenta los miedos de los infantes en la oscuridad. No, mi amado payaso, no tienes talento, sólo una sonrisa, y ojos tristes, que de vez en cuando a uno que otro logras deleitar.

En tu tristeza y tormento recuerdas el pasado, cuando eras parte de un todo, y no sólo un pedazo de madera tristemente pintado y labrado. Los días eran de magia y color, las hadas hacían crecer flores en tus brazos, cuando tu rústica existencia te ataba a tu árbol padre y en el campo los duendes a su alrededor hacía fiestas y juergas.

Mi pobre payaso, ¿no podías esperar verdad?. Cuando el viejo caminante narraba las historias de humanos, riquezas y amor, tú querías de eso vivir. ¡Te morías por ser feliz!

Mi pobre payaso, ¿qué hiciste?.

Te separaste de tu padre, y a los brazos del ebanista quisiste correr, engañado por sueños de fama y gloria, dijiste, un juguete amado por todos quiero ser. Y en sus manos forma cobraste, para sólo en forma de payaso crecer. Y ese que tanto te amaba, que solía decir es una mentira, puro engaño y falsedad hijo querido, solo y dolido quedó.

Cuanta razón mi padre solía tener, logras entre el llanto balbucear.

Payaso triste, juguete de a ratos, en algún rincón compungido estás.

Tanto amor para dar, ¿acaso nadie quiere aceptar?.

Pobre mi amado payaso, y ahora ¿qué harás?. En esas horas de patética soledad, cuando el cuarto de risas vacío está, la bailarina en su caja descansa, y el trompetista en el anaquel, dormita ya, ¿qué harás en tu olvidado rincón?

Quizás, tus pasos sigilosos a la hoguera se irán. Y ante el fuego llegarás.

Oh, mi amado y pobre payaso, en el ardor del olvido ¿quieres tu desdicha quemar?.

Esas llamas blanquiazules un abrazo desgarrador te dan, cuando lívido y cansado a su regazo vas, déjate llevar por el arrullo y las caricias de las flamas en tu cuerpo de madera, vuelve al tiempo en que eras feliz, duerme en el sueño de los cansados y vencidos.

Cuando las llamas en su cenit aquel juguete devoraron, un sollozo mezclado con gozo se dejó escuchar, y en el bosque todo en silencio quedó cuando un ángel a la tierra bajó y un alma a los cielos se llevó. Tiempo después en las cenizas sólo se encontró jirones de las ropas de un triste y olvidado payaso, y un corazón de madera negrecida que a la basura fue a parar.

De mi amado payaso ya más nadie se acordó, pero si en la noche muy quieto logras estar, en el susurro del viento quizás la risa de los ángeles logres escuchar, cuando junto a Dios, un hermoso payaso en los jardines juegue sin parar.

Hay personas que nacen para amar y otros para ser amados. Personas cuyo cuerpo es un templo, donde muchos entran a buscar paz y solaz, pero nadie osa quedar. A aquellos que aman, quizás demasiado, o quizás mucho tienen que dar y nadie a quien brindar, a ellos pobres payasos, estás letras van.

Anuncios

Un comentario sobre “Payaso

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Un sitio web WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: